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lunes, 12 de octubre de 2015

Capítulo Treinta y Tres. El principio del cambio. Página 389.

Me animé a mí misma. "Vamos Nina, esta es la oportunidad para pasar página" y abrí la puerta con la cabeza gacha Carla silbó —Estás tremenda, si fuese lesbiana no dudaría en dejar a tu hermano y tener sexo las veinticuatro horas del día contigo.
— ¡Carla! — Le reproché y ella sonrió.
Me dio un beso fuerte en la mejilla y yo le abracé — ¿Por casualidad sabes si tu hermano está por aquí?— rodé los ojos y me encogí de hombros —Bueno, no importa a lo mejor luego se pasa —cerré la puerta definitivamente.
—Hoy tengo buen espíritu — le avisé —Esta noche acabará bien, lo presiento.
—Así me gusta — agarró mi mano y la besó momentáneamente.
—Primero tengo que hacer una parada — la casa de Edgar se encontraba de camino.
—Oh, no, eso sí que no — me leyó el pensamiento.
—Vamos Carla, confía en mí.

—Lo hago, lo hago ciegamente — le ofrecí una pequeña sonrisa y comencé a subir con cuidado las escaleras que llegaban a su puerta para tocar el timbre. Abrió la madre de Edgar y me miró realmente mal, seguro que su hijo le habría contado quién había sido el culpable de la paliza, y más en un pueblo en el que las noticias vuelan. 

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