Miré el cabecero, la ventana y a una cómoda
dónde descansaban muchos relojes- Son muy caros- explicó. Vi la marca
"rolex" relucir en un grabado y lo solté con miedo de poder romperlo-
¿Y dónde guardas el uniforme?- me reí y él se unió abriendo el armario para mostrármelo
- ¿Y la pistola?- subió una ceja y me la ofreció.
-Cuidado, está cargada- pesaba. Decidí
dársela, para qué mentir, con lo patosa que era y la mala suerte que tengo
acabaría disparándole accidentalmente dejándole con una pierna ensangrentada o dejando
un agujero de bala en una de las puertas como si fuese una mirilla, por no
hablar del escándalo que se formaría en el vecindario creyendo que alguien
habría sido herido, y conmigo al lado, no te digo que no. Sacó el cargador por
precaución.
Me fui de su habitación y me llevó a otra.
Joder, tenía una casa grande, en esta había dos camas individuales y un mueble
nada más . Volvimos a bajar las escaleras y me agarré a la barandilla de
madera.
-Oh, también hay un baño aquí- este era más
pequeño- Ve al sofá y siéntete como en tu casa, ahora voy- asentí.
Me tumbé en el sofá de cuero negro frío y mis piernas aún desnudas lo sintieron.
Cogí mi bolso -¿Puedo entrar al baño?- esperé su respuesta.
-Claro- le oí decir desde la cocina, entré y me puse el pantalón largo
ya arrugado y dejé su sudadera, me había gustado. Me coloqué bien el pelo y me
eché algo de cacao en los labios al ver cómo me habían quedado después del
partido y el aire frío y marino proveniente desde el mar. Salí y fui despacio a
la cocina.
-¿Qué haces?- me senté en la encimera y vi
como sacaba diversas cosas de la nevera y la ponía encima de una mesa-
-Shhh, no mires- me regañó- Ve al salón,
vamos- rodé los ojos y bajé de un salto para irme sola- Inspeccioné las fotos,
estaba vestido de comunión, me reí- Deja eso- me aparté y seguí riendo- Va a tardar algo en hacerse- se sentó en el sofá
y le seguí -Ah, te has cambiado- rio y asintió.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario