Echo de menos tu culo Nina, echo de menos tus pechos, Nina, echo de
menos tu pelo después de follar Nina, echo de menos tu voz mientras que lo
hago, Nina, echo de menos tu poco atrevimiento a quitarte la ropa Nina, echo de
menos que te tapes cuanto que termino Nina, echo de menos que me mires como si
fuese lo mejor del mundo y me acaricies al terminar, Nina, echo de menos que me
beses la frente después de todo un episodio en lo que menos hiciste es besarme
la frente, Nina. Y por encima de todo echo de menos tumbarme encima tuya Nina,
hablarte de cuál es tu ritmo cardiaco, que te rías, y me abraces con tus
piernas dispuestas a una segunda ronda. Porque tú siempre estabas dispuesta a aprovechar
mi lengua hasta el fondo. Y lo hice. Y lo hicimos. Y lo sentías. Y me gustaba,
¡Demonios si me gustaba!
No va a ser una carta de amor, será una de hacer el amor.
Porque lo mejor de hacer contigo el amor, es que no necesitaba tener
sexo, lo mejor era saber que mañana te tendría, que me darías los buenos días,
un sonoro beso y caminaríamos juntos como si nada, cogiéndonos confianza,
hablando de todo y de nada, comiendo, bebiendo, fumando y contándonos chistes
malos. Y lo estamos haciendo ahora mismo por muy lejos que estés.
Te estoy haciendo el amor.
¡Mintió,
mintió, mintió!, ¿Qué nunca me haría añicos?, ¿Y eso qué es? Me hace añicos estando,
me hace añicos yéndose. Me hace añicos olvidándole y me hace añicos recordándole.
Es un mentiroso. Un vil mentiroso que sólo juega conmigo, mis sentimientos y mi
corazón. ¡Porque él lo sabe!, ¡Él sabe que me tiene en cuerpo y alma! ¡Y se
aprovecha de ello!
Nunca odié
tanto una hoja de papel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario